www.sidecreer.com.arenviar correoEntre Ríos - 6/9/2008
Revista nro 44
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Grandes ilusiones sobre rieles
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Un ex ferroviario opina sobre el proyecto de reactivación de trenes
Grandes ilusiones sobre rieles
El gobierno provincial puso en marcha un plan para recuperar su sistema ferroviario. Basavilbaso, ciudad ligada históricamente al ferrocarril, alberga grandes expectativas al respecto. Pascual Quiñones, jubilado del sector, habló con Misceláneas sobre el tema.

Así como la identidad de Concordia está asociada a los cítricos, la de Crespo a los productos avícolas y la de Maciá a la miel, la esencia de Basavilbaso está indudablemente atravesada por el ferrocarril. Cuentan los historiadores que para el nacimiento del poblado fue clave la ley que impulsaba la construcción del Ferrocarril Central Entrerriano. El proyecto, que convertía a Rosario del Tala en punto de transferencia de las diferentes líneas, fue desechado por inconvenientes técnicos y se decidió, en cambio, iniciar los ramales en una estación ubicada en el Km 222,445 llamada Gobernador Basavilbaso. El primer tren pasó el 30 de junio de 1887 y ésa es precisamente la fecha considerada como el día de origen del pueblo.

Cuando en 1992, durante el gobierno de Menem, los ferrocarriles fueron privatizados, Basso supo que se cerraba el proceso de devastación que había comenzado durante la última dictadura militar. Hubo despidos masivos, desinversión, cierre de ramales. Cientos de pequeños pueblos que habían crecido a la vera del tren, empezaron a languidecer y a transformarse en recuerdo.

Sin embargo, el mes pasado el gobierno provincial presentó –no casualmente en Basavilbaso- un plan de reactivación ferroviaria que, según dijo el gobernador Sergio Urribarri, será “política de Estado”, con el fin de consolidar la salida de la producción y brindar un servicio social con el transporte de pasajeros.

 

Con el tren en el alma

 

Pascual Quiñones es uno de los tantos habitantes de Basavilbaso que celebra la iniciativa. Hijo y nieto de ferroviarios, nació en Baradero, provincia de Buenos Aires. Alrededor del año 60, empezó a trabajar en el Ferrocarril Urquiza. Comenzó como peón de cuadrilla de Telecomunicaciones en Federico Lacroze, pasó a Señalamiento y de a poco fue ascendiendo hasta llegar a Jefe de División. En los 90, fue destinado a cumplir un relevo en Basavilbaso y se radicó definitivamente en la ciudad.

Pascual cuenta que recorrió casi todo el país por el ferrocarril. Al hablar con él, se nota el amor que tuvo por su trabajo. “En el área en que yo me desempeñaba se atendía todo lo que hace a la seguridad de los cambios, combinado con los mecanismos de señalamiento. También en una época estuve como ayudante de varias obras de señalamiento, como la parte automática de Federico Lacroze hasta Rubén Darío. Después estuve en una inspección de obra cuando se hizo el CTC en el Complejo Zárate-Brazo Largo. Fue muy variada mi actividad, siempre en categorías superiores”, relata.

Lo que Pascual aprendió sobre ferrocarriles tuvo dos orígenes. Por un lado, la experiencia de su padre. Y, por otro, los conocimientos que le fue dando la carrera.

“Yo había hecho estudios secundarios en la Escuela Industrial de Baradero. Me había recibido de técnico, pero a pesar de esto, entré como peón, ingresé por la puerta”, dice orgulloso.

El progresivo abandono del sistema ferroviario argentino fue para Pascual una situación dramática. “Fue el golpe más grave que he tenido en mi vida ferroviaria, y más conociendo bien de qué se trataba el tema”, afirma. Con nostalgia, recuerda que cuando llegó “la hecatombe” (como llama a la privatización), Ferrocarriles Argentinos tenía en lo que hoy es Puerto Madero un laboratorio muy grande e importante, que incluso era utilizado por la industria privada para hacer ensayos de materiales.

Cuando Pascual llegó a Basavilbaso, la suerte de los ferrocarriles, como la de tantas otras empresas de servicios del Estado ya estaba echada. “Ya ahí empezábamos a llorar”, dice rememorando el momento en que el Ferrocarril Urquiza pasó a manos del Grupo Pescarmona. “Con esta empresa me quedé un tiempo y después, cuando lo tomó All (América Latina Logística) me quedé uno o dos años más y me retiré. No podía seguir. Cuando uno tiene una carrera como la que tuve yo, ser mandado de otro lado y ver que no es algo coherente lo que se hacía, no se puede soportar. Me fui un año antes de jubilarme”, se lamenta. Y agrega: “No les interesaba la seguridad, se eliminaban instalaciones... Y uno que había luchado toda su vida por mejorar las cosas, de un manotazo veía cómo se destruía todo. Para mí fue terrible, ver cómo quedaba afuera la gente que realmente conocía el sistema ferroviario y traían gente a la que había que enseñarle...”.

 

Un pueblo ferroviario

 

Pascual siente gratitud hacia su comunidad entrerriana: “Si por algo me quedé en Basavilbaso fue porque me comprendieron. Podría haberme vuelto a la provincia de Buenos Aires, pero tengo que agradecerle a la gente de Basso, que me entendió, me respetó. Aparte, lloré con ellos...”.

Hoy este hombre de Buenos Aires arraigado en Entre Ríos sueña con que el proyecto de reactivación anunciado se torne realidad. “Las instalaciones están, se necesita mucha limpieza, se ha deteriorado mucho, pero se puede recuperar. No solamente para Basavilbaso sería fundamental, sino para todas las localidades intermedias que han quedado aisladas. Hay lugares que si no es por el ferrocarril no se pueden comunicar porque entre el pueblo y la ruta hay mucha distancia. Desde Basavilbaso a Paraná hay un montón: Solá, Hernández, muchos”, comenta.

Y como si aún siguiera en actividad, aplica su oficio en toda la charla: “Hay que darle las medidas de seguridad. Eso ante todo… Imagínese que yo he trabajado años desde Lacroze a la zona suburbana... hay que moverse… Cuando se me paraba un tren del servicio suburbano había que correr”, dice, dejando traslucir cuán personales sentía los problemas de “sus” trenes.

Luego vuelve a expresar su anhelo de que la provincia tenga un sistema ferroviario útil y al servicio de todos: “Ojalá se pueda hacer para el bien de la provincia y de la gente, que lo necesita. Es un medio que se puede reactivar; está muy  deteriorado, pero si hay voluntad se puede hacer. El tren cumple una función social muy importante. Al viejo le gusta el tren y al chico le da curiosidad”, opina, destacando además, que muchos maestros y gente que trabaja entre Basavilbaso y Villaguay y todos los pueblos que están a la vera del ferrocarril, vieron solucionados sus problemas con el tren que hoy circula de lunes a viernes con una tarifa mínima.

Y finalmente resalta que la gente de Basso nunca “aflojó” en su lucha por recuperar este medio de transporte. “No sé si en otros lugares habrán dicho ‘bueno, se cerró el ferrocarril, ya está’, pero acá no, acá siempre se mantuvo ese alma de querer reactivarlo... No va a ser fácil reactivarlo, pero todo está en la voluntad”, asegura optimista.

Mientras tanto, el gobierno está comenzando a acordar con unos 50 municipios la refacción de las estaciones de trenes, en un paso más hacia la reactivación que se está llevando adelante, con limpieza de terrenos y rescate de materiales, luego de más de un siglo de ausencia del Estado provincial en inversiones para el sector.

Al presentar el plan en Basavilbaso, las palabras del gobernador fueron contundentes: “Para esta gestión y este gobierno provincial los ferrocarriles son políticas de Estado. Se terminó la teoría y empezó la realidad. Hay que trabajar. Hoy es un día histórico para todos los entrerrianos y especialmente para los ferroviarios. Hoy resucitan los ferrocarriles en Entre Ríos. Lo digo con firmeza. Hoy el trabajo por los ferrocarriles entrerrianos comienza en serio”.

Asociacion La Carmela